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Si trabajas con un ordenador, ¡cuida tu salud siguiendo estos consejos!

17 junio, 2021

Para muchos trabajar en una oficina es sinónimo de privilegio porque sentarse delante de una pantalla no desentraña ningún esfuerzo físico. Lo cierto es que cada profesión tiene sus pros y sus contras y, achacar el cansancio únicamente a los puestos que tienen exigencias físicas es, en muchos casos, un cliché. 

Deberíamos pensar que, independientemente de a qué nos dediquemos, el trabajo es trabajo y del desgaste y el cansancio no se libra nadie. 

Esta semana hablaremos de cómo afecta a nuestra salud trabajar delante de un ordenador todo el día y qué podemos hacer para cuidar de nuestra salud en este caso.

 

¿Cómo afecta a tu cuerpo trabajar todo el día frente a un ordenador?

Hoy en día, con la tecnología controlando todo lo que nos rodea, es bastante frecuente conocer a gente que se dedica a trabajar frente a una pantalla, y aunque parezca inofensivo, tantas horas sentado/a puede pasar más factura de lo que imaginas a tu cuerpo. 

Además, no es nada sencillo para tu cerebro desconectar del trabajo después de pasar ocho horas dándole vueltas a mil circunstancias de la misma temática. Si este es tu caso seguro que entenderás de lo que hablo. No te preocupes, ¡comienza nuestra selección de consejos para que cuides tu salud mientras trabajas en la ofi!

Principales dolencias:

  1. Molestias posturales. Aún no hemos conocido a nadie que no haya sufrido en mayor o menor medida este “efecto secundario” por trabajar todo el día sentado. Al igual que estar de pie y en movimiento todo el día  es agotador, pasar la jornada en una silla con la misma postura puede desencadenar contracturas a lo largo de la espalda, tensión muscular, dolor de cuello y hombros e incluso, escoliosis, entre otras afecciones graves. Por si fuera poco, no corregir nuestra postura durante un periodo largo de tiempo puede provocar cambios en nuestra morfología.

 

  1. Vista cansada. Si las molestias posturales son frecuentes, la vista cansada es, si cabe, más frecuente aún. Tanto si necesitas gafas como si usas lentillas o tienes vista perfecta, el brillo que emite la pantalla y la luz azul acaban por agotar tu visión llegando a provocar terribles cefaleas y vista borrosa. Si ya cuentas con algún problema de visión como miopía o hipermetropía, prepárate para que te suban las dioptrías.
  2. Deshidratación. Es súper importante este punto. La deshidratación no solo afecta a las personas que trabajan a pleno sol. Muchas veces, pasamos horas y horas sentados en el escritorio sin beber ni un poco de agua, y eso desemboca en problemas relacionados con la deshidratación como piel seca, dolores de cabeza, retención de líquidos, cálculos renales…

 

  1. Estrés. Un trabajo que es 99% mental agota a tu psique. El término en inglés es burn-out, y se atribuye a una conexión permanente con el trabajo; es difícil poder desconectar al llegar a casa después de pasarse toda la jornada pensando en cuestiones similares sobre un mismo tema. Además, muchas veces, nos agobiamos ante situaciones que no somos capaces de solventar en un mismo día o ante exigencias propias del puesto. Punto extra de ansiedad, para los que toman veinte cafés diarios de la máquina de café.

 

  1. Mala alimentación. Las prisas no son buenas, y esta no es una cuestión que afecte a todos pero sí es una tendencia que cada vez se ve más a menudo. Trabajar en una oficina y tener turno partido implica que no siempre tendrás tiempo para ir a casa a comer. La mayoría de los trabajadores optan por llevar su propio tupper y comer en la oficina o acercarse al bar de al lado y comer un bocadillo. Muchas veces la alimentación escasa o con poco valor nutricional provoca pérdida o aumento de peso de manera poco sana. 

 

¿Qué puedo hacer para cuidar la salud durante mi jornada?

Como verás, las personas que trabajan frente a un ordenador durante toda la semana también tienen sus dolencias, y es importante saber reconocer a tiempo cada uno de los diferentes achaques a los que te expones para ponerles remedio cuanto antes. Si tú también tienes síntomas de algo de lo descrito arriba, no te preocupes, ¡aquí llega Primux con consejos frescos para todos!

Cuida tu higiene postural

La mejor forma que tenemos de evitar dolores musculares derivados de las malas posturas es corregir la forma en la que te sientas: recuerda siempre que tienes que arrimar las lumbares al respaldo de la silla y formar con tu cuerpo una L perfecta, saca pecho, hombros rectos hacia atrás (como si fueras un superhéroe), y el cuello recto.

Los codos deben estar a la altura del teclado y el ratón

Si teletrabajas y tienes la oportunidad, invierte en una buena silla. Ten en cuenta que pasarás en ella mucho tiempo, por lo que conviene que sea cómoda y si integra algún cojín a la altura lumbar o cervical, mejor que mejor. 

Levántate y estira las piernas y los brazos cada hora u hora y media, así descongestionas los músculos y activas el riego sanguíneo. 

Protege tu vista

Para no acabar como un topo, existen ciertas medidas que se pueden tomar para cuidar de tu vista:

La regla de 20 segundos/hora es tan sencilla que consiste simplemente en tomar 20 segundos de cada hora para dejar que la vista se pierda en el horizonte. Por ejemplo, mirar por la ventana al punto más lejano sin enfocar durante 20 segundos. De este modo, el nervio ocular se relaja y tu visión gana capacidad de focalización. 

Otra opción complementaria es el uso de gafas de filtro azul. Está demostrado que la luz azul que emite la pantalla es la que afecta directamente a los ojos, y es por eso que existen gafas (no tienen porqué estar graduadas) que sirven para filtrar la potencia de la luz azul. También ayuda tener una ordenadores con pantallas amplias que nos garantice la proporción ideal de separación entre nuestros ojos y el monitor.

Si usas lentillas, procura llevar siempre un par de ampollas de lágrimas artificiales. Centrar la vista en el mismo punto durante mucho tiempo provoca que éstas se sequen y suele ser bastante incómodo. También son recomendables si no usas lentillas. 

 

Mantén tu hidratación

Repite conmigo: No. Se nos puede. Olvidar. Beber. Agua. 

Parecerá una tontería pero la deshidratación es el desencadenante de muchísimos problemas de salud, y por eso es importantísimo hidratarse regularmente, aunque estés en la oficina. Si eres de esas personas que no se acuerdan de beber, existen apps que te recuerdan cada X tiempo que tienes que beber. 

Si se te hace pesado beber agua, puedes buscar alternativas que también hidrante, como té helado, zumos, etc.

Llevar tu propia botella te hará llevar un control preciso y ayuda al medioambiente.

 

Dale al botón OFF de tu cerebro

Terminas tu jornada, vuelves a casa y por el camino vas pensando en lo que tienes que hacer mañana cuando llegues a la oficina. Estás en la ducha, y calculas el tiempo que tienes para rellenar esos documentos o para enviar aquellos correos…¿Eres capaz de desconectar la parte de tu cerebro asociada al trabajo cuando estás en tu tiempo libre? El hecho de trabajar conectados nos deja en un modo de conexión permanente que hace que cualquier cosa o momento nos recuerde al trabajo. Esto acaba provocando estrés, ansiedad y cierta incapacidad para poder disfrutar de nuestro ocio. Aprende a desconectar:

No te lleves trabajo a casa, tu tiempo de descanso es tuyo, no de la empresa.

Utiliza técnicas relajantes como aromaterapia, meditación o escucha música relajante para poner tu mente en blanco y poder atender a tu alrededor con más dedicación.

Descansa, no te obligues a hacer todo lo que tienes que hacer en casa en un solo día. 

Haz cosas nuevas, ve de excursión, juega con tu mascota, empieza alguna serie nueva.

Practica algún deporte, dedícate tiempo a ti y a tu salud. Practicar deporte libera serotonina, ayuda a conocer personas con los mismos intereses y a tener una autopercepción de tu cuerpo mejorada.

Planifica tus comidas 

Sabemos que no siempre hay ganas de cocinar y que muchas veces no sabes cómo innovar para no comer siempre lo mismo. Comer en la oficina y alimentarse de manera equilibrada es compatible si inviertes un poco de tiempo. Nuestro consejo es que planifiques los menús de la semana con bastante tiempo de antelación, así, a la hora de hacer alguna receta no te llevarás la sorpresa y el disgusto de no contar con los ingredientes necesarios (existen multitud de apps que puedes descargar en tu móvil o tablet y que te permiten crear tu menú e incluso te sugiere recetas).  El domingo por la tarde, por ejemplo, dedícalo a dejar todos los almuerzos preparados de cara a la semana. Así cuando te levantes lo único que tendrás que hacer es preparar tu bolsa con la comida y llevarla contigo a la oficina. 

Intenta hacer recetas acordes con la época del año. Quizás comerte un cocido en agosto no es la mejor idea...permítete jugar con los alimentos de temporada y darle toques temáticos a tus semanas para que la hora de la comida la abordes con ilusión.  

Haz un balance del valor nutricional de los alimentos y calcula qué porcentaje necesitas de cada grupo. Esto, aunque no es imprescindible, te ayudará a optimizar tu energía y a mejorar tu atención. 

Mejorar tu salud en el trabajo hará que mejore tu rendimiento

Esperamos que estos sencillos trucos te ayuden a mejorar la jornada en la oficina. La necesidad de estar bien a nivel personal es tan importante que influye en todo nuestro entorno. Por eso hay que seguir mejorando día a día, y el resto de cosas vendrán solas.